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Turismo astronómico en España: los mejores lugares para disfrutarlo

Extremadura - buen lugar donde hacer turismo de estrellas

España es un buen territorio para disfrutar mirando al cielo. Así lo ha certificado la Fundación Starlight, instituciones avalada por la Organización Mundial del Turismo, la UNESCO y la Unión Astronómica Internacional. No en vano, el turismo astronómico en España está viviendo una eclosión.

Desde las lejanas Islas Canarias a Gerona; desde Galicia a Granada, miles de turistas apasionados por el turismo estelar recorren la geografía para observar el cielo y disfrutar de la singular belleza de un turismo sostenible y con valores ecologistas.

Algunos de los mejores lugares en España donde disfrutar el astroturismo

¿Qué hace que un lugar sea adecuado para la observación astronómica? Los astrónomos coinciden en señalar que la altitud es una garantía de buen cielo para poder ver estrellas. De ahí que muchos observatorios y centros de interpretación del cielo se ubiquen en zonas próximas a las sierras.

Pero no siempre. Ahí está el caso de la Sierra de Guadarrama, donde el efecto Madrid limita la observación en algunas zonas, si bien cuenta con algunos centros de turismo astronómico.

Por supuesto, el entorno ha de estar libre de obstáculos físicos que limiten la visión de los telescopios.

En España, los aficionados al turismo de las estrellas cuenta con magníficos lugares para practicar el astroturismo.

Islas Canarias, el mayor captador de turismo astronómico en España

Las Islas Canarias son uno de los mejores emplazamientos donde ver las estrellas

El mejor lugar en España para cazar estrellas es sin duda alguna La Palma. El clima, la orografía y la ausencia de poblaciones costeras que emitan contaminación lumínica hacen posible un lugar tan especial para la observación astronómica.

Allí se encuentra el Observatorio Astronómico Internacional del Roque de los Muchachos, que es, junto con el de Chile y Hawai, de los más completos del mundo.

Si buscas menos masificación, puedes acudir a Tenerife o Lanzarote, donde las condiciones son prácticamente idénticas para mirar las estrellas.

Sierra Morena, la mayor reserva Starlight del mundo

Si bien nos focalizamos en la zona de Sierra Morena, toda Andalucía es un área privilegiada para contemplar el cielo. Por su parte, Sierra Morena concentra la mayor reserva de puntos Starlight o de máxima calidad para observar el cielo. Casi 60 municipios en seis parques naturales de cuatro provincias.

Según cifras de sus promotores, el 60% de las noches del año son aptas para hacer turismo astronómico.

Galicia, una joya para los amantes del turismo de estrellas

Desde los primeros peregrinos, se ha considerado el Camino de Santiago como una traslación en la Tierra de la Vía Láctea. Lo cierto es que el cielo gallego, carente de grandes urbes en su interior, ha conseguido preservar un cielo luminoso e intenso.

En especial, merece la pena desplazarse a dos puntos para observar las estrellas: por un lado, el Parque Nacional de las Islas Atlánticas -incluidas las Islas Cíes-, y, por otro, los montes de Peña Trevinca en la provincia de Ourense.

En ambos casos, se da la circunstancia de que al ser espacios protegidos, la contaminación lumínica no es impedimento para ver los astros y planetas en el cielo.

Cataluña, un lugar para dejarse seducir por el astroturismo

Andalucía está especialmente dotada para el turismo astronómico

También Cataluña cuenta con reservas Starlight. El más atractivo para los menos habituados a estas actividades la Sierra del Montesec y el valle de Áger, en la provincia de Lérida. Las condiciones meteorológicas y la menor contaminación lumínica hacen de este un lugar privilegiado para contemplar la Vía Láctea.

La reserva cuenta con un Parque de Telescopios y un planetario 3D que harán las delicias de niños y adultos. Lo mejor, que la entrada es gratuita para los menores de 5 años.

Observatorios astronómicos: otra forma de practicar el turismo estelar

El punto de inicio del turismo astronómico en España fue el Observatorio Roque de los Muchacho en La Palma de Gran Canaria. Seguro que el lector ha visto reportajes e imágenes sobre este enclave, ya que es uno de los centros de referencia de la observación astronómica a nivel internacional, y, por supuesto, europeo.

Sin embargo, el telescopio más grande de Europa, GREGOR, se encuentra en el Observatorio del Teide, en Tenerife.

A estos lugares mágicos para mirar al cielo se han sumado diversos observatorios, más o menos profesionales, impusados bien por aficionados a la astronomía o por profesionales del ramo. Todos ellos reivindican la calidad de sus espacios para una observación astronómica sin excesiva contaminación lumínica.

Observatorio de Aras de los Olmos y el Observatorio Astronómico de la AVA

Situados ambos en el interior de la Comunidad Valenciana, cuentan con vistas espectaculares del cielo mediterráneo. Eso sí, en verano, a pesar de estar en la zona interior del territorio, las estrellas más próximas al horizonte se pierden por la acumulación de contaminación lumínica.

Observatorio de Borobia, en Soria

Soria existe, y además, en algunas propuestas de turismo de interior es pionera. Tal es el caso de esta localidad soriana ubicada en el Moncayo, en la Ibérica soriana. Allí se levantó el primer telescopio dedicado al astroturismo en España. Cada verano se organizan sesiones guiadas para aprender a observar el cielo.

Tiedra, en Valladolid

Sin movernos de Castilla y León, nos encontramos con uno de los espacios más jóvenes dedicados al turismo estelar. Se trata del Centro de Observación de Tiedra, en la provincia de Valladolid. A lo largo de todo el año, y siempre que exista un número mínimo de ocho personas, se pueden contratar sesiones guiadas para conocer el cielo.

Todos estos espacios disponen de una programación específica destinada a centros escolares y turismo familia. De esta forma, desde los más pequeños a los adultos, todos disfruten de este contacto con la naturaleza.

Por último, se trata de un tipo de turismo sostenible. Cada área reivindica, además, la necesidad de proteger el cielo para su observación, investigación y divulgación científica. Y todo ello en zonas rurales en riesgo de despoblación.

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