Curiosidades

Turismo slow: la tendencia de viajar despacio y disfrutando

Turismo slow, otra forma de viajar

El turismo slow es una manera de viajar que busca huir de las kilométricas caminatas entre edificios y monumentos, las largas colas para entrar en un museo o cualquier atracción turística, los comprimidos días en esa capital europea tan bonita con todos esos “hay que ver esto” y “hay que hacer esto” porque lo dice la guía… Esta nueva manera de hacer turismo invita a buscar ciudades y pueblos menos turísticos para degustarlos sin prisas, descansar y vivir el viaje.

Turismo slow, ¿qué es?

Las claves del turismo slow son las siguientes:

  • Los destinos no son lugares saturados de turistas sino todo lo contrario. Aunque suelen estar cerca de capitales, son zonas más pequeñas donde escasean los grandes monumentos y los altos edificios pero hay mucha naturaleza, tranquilidad y paz.
  • El objetivo de este turismo no es hacer crecer el número de visitantes sino generar beneficios económicos a la población local, por eso se apuesta por alojamientos modestos como una posada, un refugio, una casa rural o un hotel con pocas habitaciones.
  • La estancia mínima ha de ser de una semana para conocer el auténtico atractivo de la zona y poder descansar de la ajetreada y rápida vida que se lleva normalmente.
  • Las actividades que lleva a cabo el turista tienen como objetivo conocer el lugar y a su gente. Es decir, caminatas y charlas ocuparán la mayor parte del día.
  • No se planifica nada del viaje para dar cabida a la improvisación y a la experimentación.
  • Una de las cosas más importantes es ser respetuoso con el entorno de acogida.
Viajar sin prisas

¿Cómo es un destino slow?

Para que una localidad se considere slow tiene que asumir unos compromisos concretos y verificables, como el apoyo a la agricultura, a la gastronomía y al comercio local, mejorar el sistema de acogida de turistas y recuperar las zonas monumentales y centros históricos. Además, uno de los requisitos es que la localidad no debe superar los 50000 habitantes.

¿Y por qué todo esto? Como ya hemos dicho anteriormente, lo que persigue este tipo de turismo es la tranquilidad y está más que demostrado que es más fácil conseguirla en pequeñas localidades que en grandes ciudades. Los centros históricos de estos destinos suelen ser espacios peatonales donde hay, en general, poco tráfico. Esto invita a dar paseos largos y tranquilos. La agricultura, la ganadería y la pesca aportan productos de gran calidad, muchos de los cuales pueden degustarse en restaurantes que ofrecen tanto cocina tradicional como moderna.

Además, promoviendo un turismo tan respetuoso como este todos salen ganando porque es una manera de generar beneficios económicos para la población local a la vez que estos proporcionan experiencias agradables a los turistas y promueven la conservación del patrimonio natural y cultural.

¿Se puede practicar en España?

Aunque en países como Francia o Italia este tipo de turismo está mucho más implantado que en España, de hecho el movimiento conocido como Cittaslow nació en Italia en 1999, ya han empezado a aparecer algunos lugares que apuestan por un turismo tranquilo.

Begur es un destino slow

Los municipios españoles que cumplen con los requisitos y se han adherido a la red slow son: Balmaseda, Begues, Begur, Bubión, La Orotava, Lekeitio, Morella, Mungia, Pals y Rubielos de Mora.

¿Quién puede practicar el turismo slow?

Matrimonios de mediana edad, parejas con hijos, abuelos, familias, gente joven, ancianos… Esta manera de viajar es apta para cualquier persona que quiera pasar una semana libre de estrés y sin prisas y desconectar de redes sociales, correos electrónicos y teléfonos móviles. Es decir, se trata de desconectar de la rutina y de las obligaciones diarias para disfrutar del lugar, su comida y su gente.

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