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Ruta por el Camino Lebaniego en Cantabria: lo que debes saber

Ruta por el Camino Lebaniego en Cantabria

Enclavado en el corazón de los Picos de Europa, el valle de Liébana oculta uno de los iconos de catolicismo: el monasterio de Santo Toribio de Liébana. Allí se guarda la porción de mayor tamaño de la cruz en la que fue clavado Cristo, según la leyenda; lo que sí se sabe a ciencia cierta es que miles de peregrinos recorren los casi 70 kilómetros que comunican la costa cántabra con sus montañas más emblemáticas. ¿Nos acompañas en esta ruta por el Camino Lebaniego?

El origen de la ruta por el Camino Lebaniego

¿Es un peregrinaje religioso? Al igual que ocurre hoy con el Camino de Santiago, el camino a Liébana tiene tantos objetivos como peregrinos la recorren. Su nacimiento sí tiene origen religioso, como el Camino de Santiago y, al igual que este, el final es un edificio religioso.

Sin embargo, la Ruta por el Camino Lebaniego también es una magnífica oportunidad para conocer a pie la belleza y la riqueza de Los Picos de Europa y Cantabria. ¿Te animas a conocerlo?

Tocón para reconocer las flechas de la Ruta por el Camino Lebaniego

Según cuenta la leyenda que anima el turismo del Camino de Liébana, la ruta recorre los pasos que llevaron a Santo Toribio a Liébana con la reliquia de mayor tamaño de la Santa Cruz o Lignum Crucis. En realidad, el Camino Lebaniego es uno de los ramales oficiales del Camino de Santiago que recorre la Costa o Camino de Santiago del Norte.

La Ruta por el Camino Lebaniego más popular

El Camino de Liébana se divide en tres asequibles etapas que parten de la localidad costera de San Vicente de la Barquera, uno de los pueblos más bonitos de Cantabria. Si tienes tiempo, antes de partir puedes visitar el Castillo o pasear por su puerto.

Pero antes de iniciar el camino, debes tener tu credencial: será el documento que, una vez llegado a Liébana, sellarán como testigo de tu hazaña.

Etapa 1 de la ruta por el Camino Lebaniego en Cantabria: de San Vicente de la Barquera a Cades

En total, en esta etapa se recorren algo más de 28 km., y el desnivel acumulado es de 190 m (asequible). Se parte desde la Iglesia Santa María de los Ángeles, en San Vicente. Verás dos flechas: una amarilla y otra roja. En tu caso debes seguir la roja (la amarilla es la del Camino de Santiago del Norte). Un poco antes de alcanzar la mitad de la ruta, llegarás a Muñorrodero, que es el punto exacto en el que ambos caminos se cruzan.

Aquí, además tienes dos opciones según la época del año en el que la completes. Existe la variante estival, que cruza el Nansa, río que da nombre al Valle y la Senda Fluvial -que merece la pena recorrer en primavera y verano-. Cuando es época de lluvias o deshielo, no es aconsejable coger este ramal, sino pasar la central hidroeléctrica y bordear el codo del río.

Por el camino puedes hacer parada en Cabanzón, con su magnífica torre medieval, y el propio Cades, destino de esta primera etapa.

El Camino de Liébana está en los Picos de Europa

Segunda etapa: de Cades a Cabañes

Longitudinalmente, la más larga -más de 30 km-, por lo que se recomienda aprovechar bien el día para completarla y que no se haga de noche en el camino. Es muy fácil entretenerse en la zona: arboledas, pueblos con joyas patrimoniales románicas o prerrománicas, y panorámicas que invitan a disfrutar tranquilamente.

Tres son las paradas imprescindibles: Collado de Hoz, que cuenta con una de las mejores vistas sobre el Valle de Lamasón; Santa María de Lebeña, con su templo mozárabe del S.X., y los ejemplares milenarios de robles del tramo entre Cicera hasta Lebeña.

Si llevas buen ritmo, puedes llegar hasta Potes por el desfiladero de la Hermida, pero no es lo más aconsejable. La última etapa de la ruta por el Camino Lebaniego es exigente.

Tercera etapa: la llegada al Valle y el Monasterio de Santo Toribio de Liébana

Desde Cabañes comienza la ascensión. Trece kilómetros para profundizar en los Picos de Europa. ¡No te vayas sin probar los quesucos!

Para llegar hasta Potes, evitando la carretera, existe un camino paralelo cómodo y ancho a modo de pista forestal. En Potes te recibirá la torre del Infantado, con la sombra de la montaña enmarcándola -una belleza para inmortalizar-. Desde Potes solo quedan 4,2 km. para completar el camino. ¡Disfrútalo!

Ya en el monasterio, se organizan visitas guiadas todos los días. Si tienes ocasión, contempla el libro del Beato de Liébana. ¡Una maravilla!

Monasterio de Santo Toribio de Liébana, fin de la ruta original del Camino Lebaniego

Consejos para completar la ruta por el Camino Lebaniego

Como cualquier otra ruta de senderismo por etapas, si no estás acostumbrado a hacer largas caminatas, has de entrenar. Se recomienda recorrer una media de 20 km diarios y, por supuesto, calentar y estirar antes y al terminar la jornada.

La alimentación es clave en cualquier ruta de senderismo, pero más si cabe si la ruta te lleva a la montaña: no olvides los frutos secos, el chocolate o las barritas energéticas, así como una suficiente fuente de hidratación.

Infraestructura en el camino

En líneas generales, el camino está bien indicado, y cuenta con buenas infraestructuras, por lo que exige una mínima planificación del viajero.

Los quesos de cabrales son la especialidad de la zona de Liébana

Hemos visto que el Camino Lebaniego natural parte de San Vicente de la Barquera. No obstante, cada viajero es libre de elegir el punto de inicio y llegada. Eso sí, en cualquier caso, es conveniente ver cuáles son los albergues y hospedajes disponibles en el camino. ¡No todos están abiertos de forma permanente!

Muy importante: revisar los servicios complementarios (tiendas, bares, cajeros…); es una zona de montaña, con pequeñas poblaciones, que pueden no tener todos los servicios. Calcula bien tus recursos y hasta cuándo pueden llegarte para evitar sorpresas en tu ruta por el Camino Lebaniego.

Calzado y mochila, dos básicos para cualquier senderista viajero

Elige calzado cómodo, apto para el deporte, que sea flexible pero fuerte, para la etapa, y otro calzado para cuando estés en el hospedaje. Respecto a la mochila, busca siempre que esté proporcionada a tu altura y fuerza, que sea regulable, y, preferiblemente, que tenga una funda protectora para el agua. El valle y la montaña son húmedos.

Y, por último, no olvides la documentación básica para hacer el Camino Lebaniego: tu credencial, el DNI y la tarjeta sanitaria. ¿Estás preparado para hacer la ruta por el Camino Lebaniego?

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