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Los 13 pueblos costeros más bonitos de Noruega que deberías visitar

pueblos costeros más bonitos de Noruega

Noruega es un país en el que podemos ver montañas, glaciares y profundos fiordos costeros. Destacan sus zonas verdes, su naturaleza y esos fenómenos llamados auroras boreales que demuestran que la magia existe en muchos lugares del planeta Tierra. Por supuesto, no podemos olvidar su costa, por este motivo, a lo largo de este artículo hablaremos de los pueblos costeros más bonitos de Noruega. Si estás pensando en viajar hasta este país escandinavo, no olvides apuntarte estos rincones imprescindibles.

Los pueblos costeros más bonitos de Noruega

Es difícil concretar cuáles son los pueblos costeros más bonitos de Noruega, pero, a continuación, describiremos los más destacados del país nórdico. Sin duda, todos ellos destacan por características que son difíciles de encontrar en el resto del continente europeo, como sus casas de colores, su vegetación, su ambiente y los característicos fiordos. Solo hay que ver las imágenes que encontrarás a continuación para darse cuenta de que es un país de ensueño.

Geiranger

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El fiordo más bonito y espectacular de toda Noruega también tiene un pueblo que lo cierra. De este modo, Geiranger acompaña a este impresionante valle que regala imágenes que en ocasiones parece que solo pueden verse en las películas.

Esta localidad no deja de ser el puerto para los cruceros, la puerta de entrada para los que visitan con más calma este lugar. Pero no solo ofrece vistas espectaculares desde sus diferentes miradores. También tiene rincones que conquistan a todos los turistas, como su iglesia octogonal de madera o su pequeño puerto deportivo.

Moskenes

En los confines occidentales del archipiélago Lofoten se encuentra este pueblo que, aunque administrativamente vaya de ciudad, en realidad no puede engañar a nadie. Moskenes sigue siendo el pueblo de pescadores que ha sido toda su vida, el puerto resguardado por la bahía de los marineros más intrépidos.

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Conocer este rincón de Noruega es conocer el mar y sus barcos coloridos que conjuntan con las casas marineras que sobreviven en sus rocas. También es descubrir su iglesia casi bicentenaria y ser testigo de un faro, el de Glapen, que avisa a todo el que se acerca de que aquí comienza la hilera de islas.

Tønsberg

Cuando el sol y el buen tiempo se sienten en Noruega puede disfrutarse más aún de rincones como Tønsberg. El sur del país es diferente a lo que se conoce realmente del norte de Europa. Se trata de la zona más civilizada, menos salvaje y más europea.

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Empezando por su embarcadero, que es la puerta de entrada natural y una especie de paseo marítimo sofisticado, éste presume de tiendecitas y puestos con gusto que adornan el lugar de una forma única. No le falta su impresionante catedral, su barrio vejete y carismático de Nordbyen o su ruina monumental. La fortaleza de Tunsberghus aún vigila la ciudad desde el monte Slottfjellet.

Reine

Si hay un pueblo querido por los noruegos, este es Reine. Tanto, que lo eligieron en su día como su pueblo preferido. Entre las razones de peso está su insularidad, las cumbres que emergen del mar a su antojo y los encantadores y coloridos rorbuer. ¿Qué son los rorbuer? son antiguas cabañas de color rojo que hoy sirven como alojamiento para los visitantes.

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Asimismo, presume de ser un destino que pertenece a la ruta del bacalao. Por lo tanto, lo hace un punto del país imprescindible para quien quiera disfrutar de su buena gastronomía.

Nusfjord

¿Quieres disfrutar de un pueblo cien por cien pesquero, antiguo y casi intacto? Tan solo tienes que preparar las maletas y elegir como destino este puerto. Nusfjord no es ni siquiera un núcleo urbano, es más una hilera de casitas de colores cálidos que se alinean paralelas a la costa.

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Su uniformidad extrema la hace única y especial, pero no tanto como esa relación con el mar. Hasta este punto abandonado en las islas Lofoten llegan miles de personas movidas por el turismo pesquero y la promesa de un buen bacalao, cocinado en uno de sus acogedores restaurantes y digerido bajo el cielo más radical.

Alesund

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Alesund es más una ciudad que un pueblo. Si hay algo que destaca de este lugar es la demostración de que aquí no solo manda la naturaleza y que lo bonito no es una marca registrada por las montañas y el mar. Ålesund es, sencillamente, preciosa, y resalta por ser el derroche de Art Nouveau más sobresaliente de Escandinavia. La robustez de los materiales choca con la delicadeza de su decoración y diseño, haciendo que, sin que sirva de precedentes, el entorno no importe tanto como en otras zonas del país.

Longyearbyen

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Uno de los mitos que existen sobre el archipiélago de Svalbard es que está poblado únicamente por osos polares. Pero no es cierto. Además, para todos aquellos que piensen que el ártico es solo una tundra nevada y aburrida, esta localidad les llevará la contraria. Quienes bien pueden afirmar estos datos son aquellos que residen en la población más septentrional de la Tierra que tiene poco más de 1.000 habitantes. Para animar esta vida invernal decidieron vivir en casas de colorines o incluso homenajear a su pasado minero con algunos monumentos.

Stamsund

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La gracia de Stamsund no está solo en el equilibrio que hacen las casas pesqueras en su escarpada costa. Tampoco en lo claras que son las aguas en el enésimo recodo de su litoral. En Stamsund hay vida, incluyendo una estación invernal, una iglesia blanca (que en invierno es difícil de distinguir…) y hasta una serie de teatros que la hacen comportarse como la capital cultural de las Lofoten.

Tromsø

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Otro de los pueblos costeros más bonitos de Noruega es Tromsø. El puerto del Ártico, el pueblo del sol de medianoche o el confín septentrional de la civilización es como se conoce esta localidad. En ella destacan sus anchos muelles y su orgulloso ayuntamiento.

Ahora, sobre todo resalta su empeño por ser un lugar normal, un sitio en el que las rarezas geográficas no importen. Por este motivo tiene vida nocturna anticongelante, un maravilloso festival de cine y edificios contemporáneos como la nueva biblioteca o la catedral del ártico que ya le gustaría tener a muchas ciudades más meridionales.

Fredrikstad

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Si alguien busca algún reducto de medievalismo en Noruega que lo haga en Fredrikstad. En esta encantadora localidad aún se conserva el foso en forma de estrella que defendía uno de los enclaves estratégicos y bélicos más importantes de Escandinavia.

Y, como suele ocurrir, cruzar las antiguas defensas es viajar hacia el pasado, aunque en un país tan cambiante y duro como es éste se agradece mucho más. Su casco histórico tiene esa esencia caótica, ese encanto de los cafés coquetos y las casas alegres. También cabe señalar las chispas del turismo, como son el museo de la ciudad o la Fortaleza Kongsten.

Flam

Flam en Noruega

En la orilla más interior del fiordo Aurlandsfjord, rodeada por escarpadas montañas, estruendosas cascadas y estrechos valles, encontrarás la pequeña aldea de Flam. Es fácil llegar a Flam por tren, barco, autobús o coche gracias a las buenas conexiones de transporte. Además, en los meses de primavera y verano, se pueden ver grandes cruceros surcando el fiordo Sognefjord, con su rumbo establecido por el puerto de este pueblo.

Concretamente, el tren fue nombrado «el viaje más increíble del mundo» por Lonely Planet en 2014. Este te lleva desde Flam, junto al fiordo, hasta las cimas de las altas montañas. Durante los 20 kilómetros de recorrido puedes ver ríos que atraviesan profundos barrancos, cascadas que se precipitan desde empinadas montañas cubiertas por un manto de nieve y granjas de montaña que se aferran vertiginosamente a escarpadas laderas.

Undredal

Undredal

En este rincón de Noruega, cada casa es de un color y los tejados, además, presumen de diferentes contrastes. Cada edificio, en general, mantiene una distancia prudencial con respecto a la más próxima. Tal es la estampa, que parece que han sido primero las casas colocadas al azar y, después, han adaptado las calles para que pasen por todas ellas.

Igualmente, este pueblo presume de un romántico embarcadero a orillas del fiordo. Alrededor, pueden observarse verdes montañas. Así es Undredal. Te gustará, no dudes en viajar hasta uno de los pueblos costeros más bonitos de Noruega.

Kabelvag

Kabelvag

Kabelvag es un destino tranquilo que destaca ante todo por su preciosa aurora boreal y su larga costa. Igualmente, el Museo The Lofoten y la Galería de arte Espolin son etapas fundamentales para los aficionados a la cultura en esta región.

Por otro lado, en este pequeño pueblo también tendrás la oportunidad de acercarte a lugares emblemáticos como el Puente de Henningsvaer. No pierdas la oportunidad de conocer este lugar único.

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