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Narbona ¿Qué ver y hacer en esta pequeña ciudad del sur de Francia?

Qué ver y hacer en Narbona

Narbona es una pequeña ciudad situada al sur de Francia. Es conocida por su zona turística costera, porque su puerto fue muy importante para los romanos, por su bufet libre y por su pequeña pero muy interesante zona monumental. Un fin de semana es ideal para conocerla y disfrutarla, lo que la convierte en un destino perfecto para escapadas cortas. ¿Te animas a conocerla?

¿Qué hacer en Narbona?

Les Grands Buffets

Les Grands Buffets es uno de los mejores bufets del mundo. En 1989 su propietario, Louis Privat, decidió poner al alcance de casi todo el mundo la alta gastronomía francesa tradicional. Así nació este restaurante bufet en el que además de degustar platos deliciosos, se puede disfrutar de la tradición de la mesa francesa, que es ya Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

Recomendamos ir con el estómago vacío porque en la sección de entrantes se puede encontrar el bufet de quesos más grande de Europa, además de embutidos varios, foie y otras exquisiteces. Después se puede pasar al marisco, pero dejando sitio para todo lo que hay en el asador. Y recomendamos dejar un poco de espacio en el estómago para disfrutar de una infinidad de postres elaborados por un maestro pastelero. Para acompañar la comida se puede elegir alguno de los 70 vinos que hay en la carta. Sin duda una comida en la que lo más difícil será tener sitio en el estómago para poder probarlo todo.

Les Grands Buffets de Narbonne

El precio es de 37,90 € para los adultos y 18’90 € para niños de entre 6 y 10 años. Hasta los 5 años tienen entrada gratuita si van acompañados de un adulto y también pueden comer todo lo que quieran. La bebida no está incluida en el precio. El restaurante abre los 365 días del año, todos los mediodías y todas las noches. El horario es de 11:30 a 13:30 y de 19:00 a 21:25. Recomendamos reservar con anterioridad.

¿Qué ver en Narbona?

La Catedral de San Justo y San Pastor

Catedral de San Justo y San Pastor

La Catedral de San Justo y San Pastor se encuentra en pleno centro de Narbona. Su construcción se inició en 1272 sobre una iglesia del siglo IV y, aunque jamás llegó a finalizarse, las obras concluyeron en 1355. Es de estilo gótico y tiene unos 40 metros de altura, lo que la convierte en una de las más altas de Francia.

Vale mucho la pena visitarla con tranquilidad y observar sus vidrieras, sus gárgolas y su capilla axial Notre Dame de Bethléem, que alberga un retablo del siglo XIV formado por piezas en piedra policromada. Una auténtica maravilla.

Horreum Romano

El museo del Horreum Romano es una buena manera de conocer el pasado de esta preciosa ciudad. Lo más impresionante de este lugar son sus galerías subterráneas del siglo I a.C. que sirvieron de almacén público. En sus muros todavía pueden apreciarse las técnicas de construcción de los romanos.

Torreón Gilles Aycelin

El Torreón Gilles Aycelin fue construido entre finales del siglo XIII y principios del XIV. Su planta es cuadrada y se eleva sobre cuatro niveles hasta alcanzar los 41 metros. Se puede subir hasta arriba y obtener unas magníficas vistas de la ciudad después de superar 162 peldaños.

El torreón está adosado al Palacio de los Arzobispos, que actualmente acoge el ayuntamiento, el Museo de Arqueología y el Museo de Arte. Junto a este palacio hay un trozo de la Vía Domitia. Esta se descubrió en 1997, pero fue construida en el año 118 a.C. y, al parecer, unía Italia con España.

Puente de los Mercaderes

El Puente de los Mercaderes fue construido durante la época romana y servía de acceso a la ciudad antigua desde el sur a través de la Vía Domitia. Ahora mismo solo se conserva uno de los seis o siete arcos que se cree que tenía.

Mercado Les Halles

Mercado Les Halles, Narbona

Aunque Les Grands Buffets no habrán dejado espacio en el estómago para más comida, vale mucho la pena visitar este mercado, que es el centro neurálgico de Narbonne. Les Halles tiene, aproximadamente, unas 70 tiendas. Carnicerías, panaderías, pescaderías, pastelerías, verdulerías, bares… El lugar perfecto para conseguir un apetecible souvenir.

Visitar Les Halles también es una manera de conocer la auténtica esencia de la ciudad, su gente y su producto local.

Un día de playa

Aunque Narbona fue uno de los principales puertos de Roma en la Galia, ahora la costa ya no está tan cerca. Hay que recorrer unos 15 kilómetros aproximadamente para llegar a la playa, pero creemos que ese trayecto vale mucho la pena. La playa de Narbona es larga, de unos 5 kilómetros, y tiene un aspecto salvaje y precioso.

Narbonne no es una de las ciudades más turísticas de Francia, pero sus propuestas de ocio, de cultura y de gastronomía son muy interesantes. No es un destino para pasar unas largas vacaciones, pero sí es ideal para una escapada de dos o tres días y para desconectar y huir de la ajetreada vida urbana.

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