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París, un viaje por la ciudad del amor

París, un viaje por la ciudad del amor

Hay ciertos conceptos que cobran mayor sentido si van unidos: el champán y las ostras, el café y los croissants… Y París y el amor. Cuando se trata de romance, ninguna otra ciudad puede compararse con París, que se considera mundialmente una de las ciudades más románticas del planeta. No en vano, según un estudio esta ciudad ocupa dos puestos en la lista de los 10 mejores lugares del mundo para proponer matrimonio, y ha sido durante mucho tiempo un destino destacado por las agencias de viajes para las escapadas de San Valentín y lunas de miel de ensueño. Y a razón de esta fama, millones de parejas hacen una peregrinación a la capital francesa cada año para jurarse amor eterno “sous le ciél de París”, que diría Edith Piaf. Pero ¿es realmente la ciudad de las luces tan romántica como la pintan? Lo descubrirmos en este artículo.

¿Por qué París?

A lo largo de los años, numerosas películas muy exitosas de la industria del cine han mostrado París como una ciudad lujosa y bohemia llena de encanto.  Según Hollywood, París es un lugar elegante en el que numerosas parejas logran encontrar el amor mientras pasean por la ribera del Sena. Amelie, Medianoche en París o Moulin Rouge son solo algunos de los muchos títulos que utilizan esta ciudad como decorado y han contribuido a impregnarla de ese aura de romanticismo. Las películas de Hollywood idealizan París, mostrándola como un torbellino de glamour y belleza que vive una fascinación constante por el arte, la moda y l’amour, y esto ha ayudado a que se convierta en un destino deseado por todos. Pero no solo el romanticismo es motivo para visitar la capital francesa: París, además de rincones de película, está plagada de razones.

La belleza

El centro de París aún conserva la majestuosidad de los siglos pasados y exuda belleza por todos sus rincones. Ya sea por la elegancia señorial del Boulevard Haussman y el Quartier Latin, el colorido de los Jardines de Luxemburgo o el encanto de las callecitas empedradas del barrio de Montmartre, no es de extrañar que se diga que París es una de las ciudades más bonitas del mundo. La ciudad se encuentra bajo la protección del patrimonio de la Unesco, que limita la altura de los edificios en el centro histórico -tanto los antiguos como los nuevos- a seis pisos y obliga a que estén cuidadosamente conservados.

De este modo, se respeta la armonía al no aparecer grandes figuras modernas que rompan la línea del horizonte y no se crean cañones de oscuridad en el centro de la ciudad como puede ocurrir en Nueva York con sus rascacielos.  Esto, junto al tamaño relativamente reducido de su casco histórico (para ser una gran ciudad) y las calles anchas hacen así de París la ciudad ideal para perderse paseando y contemplar el paisaje urbano, ya que siempre hay algo hermoso esperando en la próxima esquina: un jardín, una fuente, o una joya histórica de la arquitectura.

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La historia y el arte

Además de la ciudad del amor, París ha sido durante muchos siglos la ciudad de la cultura y el arte y no sólo porque ha dado a luz a artistas tan grandes como Renoir o Monet o porque cuenta con algunos de los museos más importantes del mundo, como el Museo del Louvre o el Museé D’Orsay. Históricamente, esta ciudad se consideró como el lugar de reunión de las figuras más importantes de la literatura y la ideología política revolucionaria en el mundo occidental.

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De hecho, a la ribera izquierda del Sena se la conoce como  el “barrio de los intelectuales”, lo que le aporta un atractivo romántico (en el sentido más literal de la palabra) extra de cara a sus visitantes. Multitud de escritores cumbre de la literatura universal se congregaron en París desde el siglo XIX hasta la era del jazz.  Julio Cortázar, Scott Fitzgerald o Ernst Hemmingway son solo algunos de los más renombrados ejemplos.

Los monumentos más emblemáticos

Pero, además, París es una ciudad cargada de riqueza histórica. Desde sus orígenes medievales hasta la Segunda Guerra Mundial y pasando por la Revolución Francesa y los sueños de grandeza de Napoleón Bonaparte, París ha tenido siempre un papel de peso en la cultura occidental. Y, por suerte para todos, quedan numerosos vestigios de alta belleza arquitectónica de su importancia histórica y su transformación. Algunos de ellos, y todos ellos dignos de ser visitados:

  • La Torre Eiffel
  • La Catedral de Notre Dame de París y la Saint Chapelle
  • El Jardín de las Tullerías
  • El Palacio Real
  • Le Petit Palais y le Grand Palais
  • Los Jardines de Luxemburgo
  • El Barrio Latino
  • El Puente Nuevo
  • La Plaza de la Concordia
  • L’Ile-de-la-Cité
  • El palacio de Justicia
  • La iglesia de la Magdalena
  • La Ópera de París
  • Las Galerías Lafayette
  • El Cementerio de Pére-Lachaise
  • Los barrios de Pigalle y Montmatre

La comida

Los más de 40,000 restaurantes y la ilustre historia gastronómica de París la convierten en un destino ideal para los amantes del romance y la buena comida. Porque, al fin y al cabo… ¿Qué clase de cita romántica, a pequeña o gran escala, no incluye una buena cena y un buen vino?  Tras pasarse por cualquiera de los restaurantes de lujo tradicionales o los más pequeños y acogedores “Bistros” degustando deliciosos vinos con el telón de fondo de la arquitectura romántica, comprenderás fácilmente por qué ademas de ciudad del amor, París ha sido durante muchos años meca de la alta cocina mundial.

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Los rincones más románticos de París

Caminando por las calles de París, encontrarás cientos de lugares donde verte tan inmerso por la belleza y la emoción que sentirás la necesidad de abrazar a tu pareja mientras se te escapa un casi inaudible te quiero susurrado. Elevándose sobre los tejados de París, la Torre Eiffel es uno de los escenarios más populares: de hecho el actor Tom Cruise le propuso matrimonio a Katie Holmes en el segundo piso de la “Gran Dama”. Otra opción podría haber sido frente al Carrousel du Louvre, con la pirámide iluminada por la noche de fondo. El Pont Alexandre III también es alabado por los amantes de todo el mundo, ya que al amanecer y al atardecer  las luces que se reflejan en las estatuas doradas y las hermosas farolas crean un entorno increíblemente hermoso.

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Y, hablando de puentes y rincones románticos, es necesario mencionar el Pont des Arts, un puentecito peatonal con vistas a la Ile de la Cité y que se ha convertido en una particular Meca de las promesas románticas. Cada día, cientos de parejas enganchan a las barandillas candados con sus nombres escritos en él y arrojan la llave al Sena para jurarse amor eterno. Otra popular cita romántica en la que toma parte el Sena es el crucero por el río, que se ofrece al anochecer con posibilidad de cenar mientras ves la ciudad iluminada desde el barco.

Qué romántico susurrar palabras de amor en el oído de su amante con el viento jugando en su pelo… ¿Que no sabes por dónde empezar? No te preocupes, París te ayuda. El “Mur des Je t’aime” (El Muro de los Te Quiero), ubicado cerca de Montmartre y el Sagrado Corazón, cuenta con más de 311 declaraciones de amor escritas en 250 idiomas diferentes. ¡Seguro que te inspira!

Enamórate de la naturaleza

Para aquellos que se sienten cerca de la Madre Naturaleza y quieren respirar aire puro mientras se relajan escuchando el cantar a los pájaros, hay muchas opciones en París:

  • El Parc Monceau, con sus jardines paisajísticos y puentes románticos;
  • El Bois de Boulogne, con un lago en el que se puede alquilar un bote de remos y hacer un picnic;
  • El Jardín Bagatelle, en el medio del Bois de Boulogne, con sus hermosos jardines de rosas;
  • El parque André Citroën, donde se puede disfrutar de un vuelo en globo aerostático para obtener una hermosa vista de la ciudad;
  • La pequeña Île des Cygnes, donde encontrarás la primigenia Estatua de la Libertad;
  • Los jardines de Trocadero, desde donde se tiene una vista romántica de la Torre Eiffel;
  • El Campo de Marte, el lugar perfecto para descansar tras un largo paseo por el centro
  • Los jardines del museo Rodin, frente a la estatua de El Beso
  • Los jardines del Palacio de Versalles, a unos pocos kilómetros de París en tren y que merecen ser visitados.

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4 planes para parejas en París que no te puedes perder

  1. Cenar en la Torre Eiffel. En el restaurante, si la economía lo permite. Y si no es el caso, bastará con comprar una botella de vino, un par de baguettes y un buen queso Francés para hacer un romántico picnic bajo este bello monumento.
  2. Visitar Disneyland París: además de reencontraros con vuestro niño interior, pasaréis un día divertidísimo montando en sus numerosas atracciones.
  3. Hacerse un retrato o una caricatura juntos en Montmatre, el barrio bohemio de los artistas. Será un bonito recuerdo de vuestro viaje que nunca olvidaréis y que quedará precioso en el salón de casa.
  4. Salir de París. En serio. Es una ciudad preciosa, pero Francia ofrece mucho más. Si vais en coche y tenéis tiempo de visitar algo más que la capital, id la región del Loira y disfrutad de sus numerosos castillos de cuento de hadas y sus exquisitos vinos.
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